A causa de la pandemia que estamos viviendo desde la escuela tenemos un protocolo para evitar contagios entre nosotros. Parecía que los niños y niñas lo tendrían difícil, pero hay que destacar que se han adaptado muy rápido a la situación y la nueva rutina ya se ha convertido en un hábito. Por la mañana y por la tarde cuando entramos a las aulas, nos miramos la temperatura y nos cambiamos la mascarilla. A la hora de ir a comer nos volvemos a cambiar la mascarilla, poniendo las sucias separadas de las limpias. Cada alumno es responsable de hacer este cambio. Además, siempre desinfectamos todo el material que utilizamos, el lugar donde nos sentemos y ventilamos las aulas para ir renovando el aire.
El líquido que usamos para desinfectar todas las superficies es una disolución que preparan unos niños responsables del aula con mucha cura y precisión. Cada alumno tiene su propio material (lápiz, goma…) y siempre que cambiamos de actividad o de material común nos lavamos las manos. En cuanto al comedor tenemos unos grupos burbuja los cuales siempre comen juntos por así tener controlada la situación en caso de que hubiera algún contagio (en este momento los niños van sin mascarilla). Durante la hora del patio pueden jugar sin mascarilla, solo en el supuesto de que estén jugando con los niños y niñas de su clase. Si en algún momento de la clase algún alumno tiene la necesidad de sacarse la mascarilla, puede salir afuera o bien apartarse una distancia de 2 metros de sus compañeros (hemos realizado actividades para saber medir dos metros de distancia: contando las baldosas del suelo, la distancia de nuestros brazos…,.).
Estas son algunas de las acciones que realizamos en la escuela para evitar los contagios de la COVID-19. Todos juntos lo podemos conseguir.

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