Cualquier rato, es un buen momento para comer un trocito de pan con tomate y un chorro de aceite de oliva… Ya sea para el desayuno o la merienda.
En el aula tenemos unas bandejas preparadas en las que los niños/as pueden poner una rebanada de pan y medio tomate que han ido a buscar a la cocina. Posteriormente lo llevan a la mesa y se preparan esta pequeña degustación.
¡Más satisfechos no pueden estar! Es más, cuando este proceso lo pueden repetir a media tarde y se añaden unas pasas si lo desean.

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