En la asignatura de Matemáticas se ha llevado a cabo una actividad con el alumnado de 3r y 4t de ESO y 1º y 2º de Bachillerato. La propuesta consistía en realizar una fotografía que reflejara algún concepto o idea matemática presente en el entorno, con el objetivo de fomentar una mirada diferente hacia las matemáticas y su relación con la vida cotidiana.
Esta actividad se enmarca dentro de la participación del centro en el concurso organizado por ABEAM, que promueve el aprendizaje de las matemáticas a través de la creatividad y la observación. Puede consultarse toda la información del concurso en: fotografiamatematica.cat, donde se recogen las bases, el calendario y ejemplos de trabajos de otras ediciones.
A partir de las imágenes presentadas, se realizó una selección de trabajos finalistas siguiendo criterios como el contenido matemático, la originalidad y la calidad visual. Posteriormente, se escogió una fotografía por cada grupo para representarlo en el concurso.
En el grupo de 3.º y 4.º de ESO, las dos fotografías finalistas muestran enfoques complementarios. Por un lado, “No hay frontera, pero existe” presenta, a través de un bol con leche y cereales, una interpretación visual de las fracciones y de la distribución no uniforme. Por otro lado, “Fibonacci en un cactus” pone de manifiesto la presencia de patrones naturales asociados a la sucesión de Fibonacci y a la organización en espirales.
Finalmente, la fotografía “No hay frontera, pero existe” fue seleccionada para representar al grupo, destacando especialmente por su originalidad y por el hecho de trabajar activamente con los elementos de la imagen para construir el significado matemático, más allá de captar una situación ya existente.
En 1º de Bachillerato, las propuestas finalistas también destacan por su creatividad y por la manera de representar conceptos abstractos a partir de elementos cotidianos.
La fotografía “Reflejos imaginarios: √−1 → i”, de Ernest Marimon (14 de marzo de 2026), utiliza el recurso del espejo para representar visualmente el paso del conjunto de los números reales al de los números imaginarios, haciendo visible el significado de √−1 como la unidad imaginaria. Por su originalidad y claridad conceptual, esta fue la fotografía seleccionada para representar al grupo de Bachillerato.
Por su parte, “El ángulo recto a punta de lápiz”, de Andreu Peya (realizada en Sant Joan de Mollet), muestra cómo dos objetos cotidianos —un lápiz y una goma— pueden disponerse para formar un ángulo recto, conectando directamente con los contenidos trabajados en el aula y evidenciando la presencia de conceptos geométricos en situaciones simples.
En el grupo de 2º de Bachillerato, las fotografías finalistas también presentan una gran diversidad de conceptos matemáticos aplicados a situaciones cotidianas y creativas.
La fotografía “Probabilidad de una merienda”, de Estrella Bosch (24/04/2026), utiliza alimentos como la leche y el cacao en polvo para representar de manera visual conceptos básicos de estadística y probabilidad, como la intersección de sucesos. La composición de la imagen permite vincular la fórmula matemática con una situación cotidiana y comprensible.
Por otra parte, “Parábola que contiene una discontinuidad de mosca”, de Àlex Rouzé Granés (24/04/2026), muestra una forma luminosa proyectada en la pared que puede interpretarse como dos parábolas simétricas. La presencia de una mosca rompe esta regularidad, permitiendo introducir el concepto de discontinuidad evitable dentro de un contexto visual. La imagen destaca también por su simetría y por la relación entre fenómeno físico y modelo matemático.
En conjunto, la actividad ha favorecido la creatividad, la capacidad de observación y la conexión entre las matemáticas y el entorno, contribuyendo a una comprensión más aplicada y significativa de la materia.

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