El patio es como una extensión del aula, donde los niños y niñas pueden explorar, experimentar y relacionarse de forma autónoma. Durante ese tiempo pueden correr, trepar, jugar con la arena e inventar juegos. El adulto adopta un papel de observador y guía, interviniendo sólo cuando es necesario, respetando el ritmo y la iniciativa de cada niño/a. Este tipo de juego favorece el desarrollo físico, social y emocional, así como la resolución de conflictos, creatividad y autonomía. El contacto con la naturaleza y el movimiento libre refuerzan el aprendizaje significativo y el bienestar de los niños y niñas.
El juego en el patio de educación infantil
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